Cómo evitar la microgestión en el lugar de trabajo.

por Feb, 2019Noticias & Opinión6 Comentarios

¿Eres de los que vas de un sitio a otro con sensación de llegar tarde a todos? ¿Estas siempre supervisando y microgestionando lo que hacen tus empleados? ¿Cada día pesa más el desánimo en tu trabajo porque sientes que todo lo haces mal?

Te entiendo. He pasado por estas situaciones, agobiado por querer controlarlo todo y también por sentir que mis ideas no eran escuchadas. 

Según la ocasión, puede parecer que la microgestión es necesaria para conseguir los mejores resultados. Sin embargo, el efecto es otro muy diferente porque ralentiza la productividad y lleva a los empleados al descontento.

Se trata de un tema que me parece interesante traer a este blog. En este artículo quiero que discutamos qué es la microgestión y qué problemas genera.

Para empezar hablaremos cómo detectarlo en el sitio de trabajo, analizaremos como evitar que ocurra si eres jefe y qué deberían hacer los empleados si están siendo microgestionados.

¿Qué es la microgestión y porque es dañina en el lugar de trabajo?

La microgestión (micromanaging) es un estilo de gestión de equipos, mediante el cual, un gerente observa y controla de cerca el trabajo de sus empleados, prestando excesiva atención a detalles menores.

A menudo esto se traduce en tener un jefe, supervisor o gerente que pasa el día observando a los empleados en lugar de hacer su propio trabajo o forzando que los empleados realicen las tareas de una forma específica, ignorando las sugerencias para utilizar otros métodos.

Resulta habitual que se pasen por las oficinas de sus empleados consultando como van proyectos recién encargados o pendientes de su análisis y aprobación, o pidiendo reportes de manera constante.

Muchos de los que administran a otras personas de este modo sienten que, así se completa el trabajo correctamente, mejorando la eficiencia y la calidad final de la tarea. Pero en realidad ocurre todo lo contrario. Los estudios demuestran que la autogestión disminuye la productividad y la creatividad de las personas.

Esto genera una relación perniciosa, basada en el miedo entre el jefe y el empleado, entrando en un bucle pernicioso. El primero siente la necesidad de criticar y microgestionar aún más al empleado, mientras que la calidad en el trabajo de este, se resiente y disminuye.

5 Indicios de microgestión en el trabajo.

Existen varias señales de advertencia que pueden alertarte sobre la existencia de microgestión en tu lugar de trabajo. Prestar un poco de atención para detectarlos puede ayudarte a desterrar esta mala práctica. Echemos un vistazo a cinco signos de alerta.

1. Evitar la delegación de responsabilidad por miedo a los errores.

Muchos micromanagers piensan que para que algo se haga bien, debes hacerlo tú mismo. Esto se vuelve peligroso a medida que el microsupervisor se carga de más y más trabajo. Con esto lo que consigue es crearse un mayor estrés y deja a sus empleados con poco trabajo que hacer.

Saber delegar es crucial en la comunicación entre jefes y empleados. Brinda una oportunidad para que los jefes informen a los empleados sobre los objetivos del negocio y se aseguren de que todos conozcan el papel que deben desempeñar.

Pero es que además, si no delegas, tendrás menos tiempo para concentrarte en el trabajo que como jefe debes hacer. En toda empresa hay tareas que deben ser realizadas por personas con determinados roles, si están ocupadas haciendo el trabajo de sus empleados, no dispondrán del tiempo necesario para hacer el suyo.

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2. Dejar que los pequeños detalles te afecten y te distraigan.

Otra predisposición de los microgestores es centrarse demasiado en los pequeños detalles y olvidarse del conjunto. Muchas personas que practican la microgestión quieren que se realicen hasta el último paso según sus especificaciones, y obsesionarse con esos detalles puede distraerlos de los objetivos más importantes.

Este comportamiento obsesivo por controlar cada detalle podría interpretarse que forma parte de las atribuciones del cargo. Pero lo cierto es que solo muestran inseguridad y egoísmo profesional por poner su sello personal en cada tarea.

Teniendo un enfoque claro de cada proyecto, es más fácil ver qué hace falta para alcanzar el objetivo final. Empezar con una visión general e ir completando los detalles a medida que se va consumando, tiende a producir mejores resultados que dejarse distraer por aspectos particulares que hacen sufrir al proyecto.

3. Perder de vista los objetivos por anteponer pequeñas tareas.

De manera similar, los microgestores tienden a poner demasiado énfasis en tareas menores como el correo electrónico o la organización de archivos. Aunque se trata de necesidades diarias, generalmente tienen poco impacto en los objetivos del negocio y pueden conseguir que los microgestores se desborden.

Hacer tiempo para las tareas de baja prioridad es importante, pero no deben obstaculizar que el equipo logre sus objetivos. Si se les otorga demasiado peso, estas tareas menos importantes pueden impedirte completar tus proyectos dentro de plazo, lo que puede causar serios problemas para tu empresa.

4. Mantener el control a costa de desalentar a otros en la toma de decisiones.

A los microgestores les gusta tener siempre el control, tomar todas las decisiones relacionadas con los proyectos que supervisan. Dejan poco espacio para que otros ejerzan sus propias habilidades, tomando decisiones o resolviendo problemas. En resumen, tienden a frenar la creatividad del grupo.

Esto crea problemas de gestión del tiempo, los empleados tienen que perder tiempo productivo en reuniones con el jefe para recibir información sobre cada pequeña decisión. Cuando los empleados pueden tomar algunas decisiones por su cuenta, completan las tareas de manera más eficiente.

Tener más autonomía aumenta la satisfacción de los empleados, lo que se ha demostrado que aumenta la productividad. Por lo tanto, desalentar la toma de decisiones puede generar desmotivación y equipos de trabajo disfuncionales.

5. Ignorar las ideas y opiniones de otros.

A menudo, a los micromanagers no les gusta escuchar las opiniones de los demás. Tienden a pensar que su forma de hacer las cosas es la mejor, por lo que suelen perderse las ideas o sugerencias potencialmente más útiles de sus empleados.

El desánimo que esta forma de hacer puede generar en los empleados puede motivar, a su vez, una reducción de su compromiso con la empresa, lo que se traduce en un trabajo de menor calidad y el riesgo de un aumento de los incidentes de seguridad.

La pérdida de iniciativa de los empleados, haciendo que se limiten a realizar lo que se les pide y como se les pide no los hace más útiles que una máquina.

Pero estos son solo algunos signos de la microgestión. Existen otros, tan comunes, como querer saber dónde están todos los miembros del equipo y en qué trabajan en cada momento. Mostrarse irritado cuando un empleado toma decisiones sin consultar, aunque correspondan por su nivel de autoridad o introducir tareas “prioritarias“, pidiendo de manera frecuente a las personas que dejen de hacer lo que estén haciendo para encargarse de esa tarea.

Prevenir la microgestión siendo jefe

Si has reconocido alguno de los signos anteriores en tus propios hábitos de trabajo, quizá sea el momento de darle un cambio a tu forma de gestionar. Piensa que hacerlo puede mejorar el funcionamiento de todo tu equipo y mejorar los resultados de la empresa.

Como jefe, si te cuesta delegar o solo te preocupan los detalles, intenta compartir tus expectativas con tus empleados en lugar de asignarles solo tareas. Cuando comprenden cuales son los objetivos globales, más sencillo les va a resultar completar las tareas correctamente.

Existen tareas que solo tú puedes realizar, por lo que comenzar el día trabajando en ellas, te animará a delegar otras labores o te ayudará a priorizar con los objetivos principales del proyecto.

Por último y quizá más importante, intenta mejorar la comunicación con los empleados. Y esto se puede lograr explicando sinceramente cuales son los objetivos generales del equipo, escuchando sus ideas y considerándolas importantes. Con esto contribuyes a establecer metas más efectivas y a que tus empleados se impliquen más con su trabajo.

¿Cómo actuar si tengo un micromanagers como jefe?

Si eres el microgestionado, la mejor forma de que tu jefe cambie un poco es demostrarle que no necesitas estar supervisado constantemente. Procura asumir tareas que puedas completar con éxito. De esta forma demostrarás tu capacidad para cumplir satisfactoriamente con lo que te propongas y, con fortuna, alentarás que tu jefe pueda delegar en un futuro.

Otra forma es practicar en la toma de decisiones y completar las tareas sin pedir la opinión del jefe sobre pequeñas cuestiones. Una vez acabada la tarea puedes recabar su opinión. En resumen se trata de implementar tus propias ideas, al tiempo que demuestras al jefe respeto por su valoración.

Indaga en los objetivos de la empresa y en los procesos para conseguirlos de tal modo que puedas aumentar la precisión al realizar las tareas. Esto te permitirá anticiparte a lo que van a demandar de ti, evitando que sientan la necesidad de seguir tutelando cada uno de tus actos.

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Conclusión

El principal problema de este comportamiento, es que muchas veces los jefes no se identifican como microgestores. Y aunque este tipo de actitudes puedan parecer normales para el responsable de un proyecto no aportan ningún beneficio real.

Por el contrario, la microgestión tiende a disminuir la productividad y la satisfacción laboral de los empleados. Trabajar bajo la presión de un micromanagers puede inhibir la capacidad creativa, motivando proyectos más pobres, menor innovadores.

En este artículo hemos tratado sobre que es la microgestión y los inconvenientes que causa. Hemos compartido estrategias para evitar que los jefes practiquen la microgestión y mejorar la situación de los empleados que son microgestionados. Y hasta llegar ahí, hemos analizado 5 de los signos más comunes en la microgestión en el sitio de trabajo:

1. Evitar la delegación de responsabilidad por miedo a los errores.

2. Dejar que los pequeños detalles te afecten y te distraigan.

3. Perder de vista los objetivos por anteponer pequeñas tareas.

4. Mantener el control a costa de desalentar a otros en la toma de decisiones.

5. Ignorar las ideas y opiniones de otros.

Hasta aquí mi visión de un fenómeno que causa un ambiente tóxico en las empresas. Ahora te toca a ti responder en los comentarios a la pregunta.

¿Hay microgestión en tu empresa, cómo afecta a tu vida laboral?

 

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6 Comentarios

  1. Luna - Clima organizacional

    Gracias por esta valiosísima aportación, me gustó el análisis, es
    obvio que existe un fundamento para llegar a estas conclusiones,
    me han hecho pensar un poco más sobre esto y creo que aún hay cosas pendientes en mi empresa.
    Me parece que la evaluación del clima laboral es muy útil para las empresas y
    organizaciones para generar planes de mejora en sus procesos internos.
    Mil gracias de nuevo. Saludos.

    Responder
  2. Lucia - Ambiente laboral

    Me parece muy buena esta información. Opino lo mismo
    que el autor. Yo me he dado cuenta de que a las personas que laboran en mi empresa,
    les agrada mucho que les tome en cuenta para fomentar un mejor ambiente,
    y creo que, desde ahí; este proceso lo hemos estado realizando muy bien. Muchas
    gracias por la información.

    Responder
  3. Laura - Software para medir clima laboral

    mil gracias muy buena información. El tema es
    muy amplio y da mucho que decir. Tendré que ponerme a estudiar más, por qué me di
    cuenta de que hay mucho todavía por aprender. Estaré
    al pendiente de tus artículos, saludos.

    Responder
    • Carlos Destrada

      Hola Laura.
      Gracias a ti por seguir el blog y participar con tu comentario.
      Un saludo,

      Responder

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