Ocultar información al contratar un seguro puede parecer algo inofensivo, pero las consecuencias de hacerlo son reales y pueden ser graves. Este comportamiento, aunque común, puede generar problemas serios en caso de un siniestro.
Seguro que te suenan estas situaciones:
- «Mi hijo conduce mi coche y tuvo un accidente, pero el seguro no se hace cargo».
- «Me robaron en casa y el seguro solo me paga la mitad de lo que me sustrajeron».
Evitar estas situaciones empieza con transparencia al proporcionar información al contratar tu póliza. Recuerda, ocultar información no solo pone en riesgo tu cobertura, sino que también puede generar conflictos legales. ¡Sé honesto y protege lo que realmente importa!
¿Qué información es crucial revelar?
En la legislación actual, reguladora de los contratos de seguro (Ley 50/1980 de Contrato de Seguro) se establecen los mecanismos correctores para cuando existe inexactitud entre lo declarado al contratar el seguro y la realidad comprobada después de ocurrido el siniestro.
Muchas veces ocurre por desconocimiento. En otras, la mayoría, para ahorrarnos unos euros. A veces por estar mal asesorados. La cuestión es que no siempre facilitamos una información veraz y luego pueden venir los problemas. Esto se traduce en cobrar menores indemnizaciones o incluso no cobrar nada.
No te pierdas el repaso a algunas de estas inexactitudes y sus consecuencias en los seguros más habituales.
Ocultar información en el seguro del automóvil
El más común es ocultar que el coche lo va a conducir habitualmente un menor de veinticinco años y/o con menos de dos años de antigüedad del carné de conducir.
Esta circunstancia se establece, generalmente, como una exclusión en la póliza. Se acepta expresamente, por lo que la compañía de seguros podrá rechazar la cobertura de todas las garantías contratadas, que se vean afectadas por el accidente, con la única excepción del seguro obligatorio.
Si se te olvidó decirle a la compañía que el coche lo iba a conducir un menor y tiene un accidente, olvídate de: que te reparen los daños si tienes un “todo riesgo” o que te los reclamen si lo tienes a “terceros”, también de que te pongan un abogado que te defienda.
No se declaran los accesorios que no vienen de serie en el vehículo para pagar menos al contratar los daños propios, robo e incendio. En el caso de un siniestro podrías encontrarte con que solo te pagan una parte o no te los pagan.
Las compañías de seguros se han ido cubriendo las espaldas frente a este tipo de picaresca mediante cláusulas excluyentes en la póliza, de esta forma cuando ocurre el siniestro no se andan con paños calientes y lo rechazan.
En los seguros de daños: hogar, comunidades, comercio o pymes…
En este caso cualquier pequeño detalle cuenta a la hora de establecer el precio del seguro. Por tanto, es necesario ser exacto en lo que se declara. Matices como tener una puerta de seguridad, blindada o acorazada pueden suponer un mordisco importante de la indemnización en caso de que te roben.
El precio del seguro se fija según las características del riesgo y las probabilidades de tener un siniestro. Con estas variables se establece la tasa de riesgo, que varía según varían las características.
Las inexactitudes en la información más habituales según las características del riesgo son:
Sobre el tipo de construcción
Son menos frecuentes, pero pueden suponer correcciones importantes. Nos olvidamos de que no es lo mismo el hormigón que la madera en suelos, paredes o techos. Qué no es lo mismo el fibrocemento que el PVC en instalaciones de saneamiento o el plomo y el cobre en las de abastecimiento de agua.
En las medidas de prevención
Infrecuentes en seguros de hogar, comunidades o pequeño comercio, pero sí que lo son en pymes. En los primeros las medidas de prevención exigidas suelen limitarse a la tenencia de extintores, en los segundos pasan a ser complementos de sistemas de prevención automáticos, detectores y rociadores de incendios, hidrantes. El problema surge cuando se declara su existencia, pero se olvida que no funcionan o que no se hace mantenimiento con lo que a la larga tampoco funcionan.
En las medidas de protección
Resultan habituales para casi todas las modalidades. Desde la puerta acorazada, que ha perdido acero y ahora es una puerta de seguridad con un cerrojo fac, hasta la alarma conectada con central de alarmas que nunca se llegó a conectar porque solo era un juguete para disuadir al chorizo.
Circunstancias parecidas las podemos extrapolar a otros seguros más específicos: avería de maquinaria, responsabilidad civil o transportes, tampoco se libran de la falta de rigor al declarar sus características.
Cuando en un siniestro se detectan estas irregularidades, la aseguradora calculará la tasa que debió aplicar a las condiciones reales del riesgo, reajustando y estableciendo una nueva suma asegurada, inferior a la que contrataste. Y si esto pasa, no esperes mucho de la compañía.
A veces la diferencia solo se produce en la suma asegurada, en ese caso si esta fuese inferior a la determinada en el momento del siniestro, la compañía considerará que existe infraseguro y establecerá proporcionalmente las indemnizaciones.
Si hasta aquí te ha parecido interesante, no te pierdas lo que te pueden suceder en los seguros personales.
¿Qué información me van a pedir en los seguros de salud, accidentes o vida?
Para estas modalidades, es esencial proporcionar información precisa y veraz para evitar problemas futuros. Las aseguradoras revisarán meticulosamente tu historial médico y cualquier condición preexistente. Además, no deberías ocultar información sobre todas las actividades que realices, especialmente si practicas deportes de riesgo.
Antes de contratar el seguro, te pedirán que completes un cuestionario de salud detallado sobre tus hábitos, historial médico y tratamientos actuales. Esta información es crucial, ya que determinará si la aseguradora acepta o rechaza tu petición.
Recuerda, ocultar información puede terminar con la negación de prestaciones o indemnizaciones en caso de siniestro. Las reglas correctoras también pueden reducir significativamente las indemnizaciones. En conclusión, asesórate bien y proporciona información cierta para evitar futuros inconvenientes.
Conclusión
Como puedes ver, te conviene ser veraz en la información que facilitas al contratar un seguro.
Asesorarte bien por un profesional te evitará problemas posteriores. Sobre todo no caigas en el error de pensar que no pasa nada, porque si además la compañía de seguros demuestra que actuaste de mala fe e intencionadamente cuando suscribiste la póliza no cobrarás un euro de indemnización.
También te he contado cuales son las consecuencias de una declaración inexacta. Y piensa, que lo que vas a ahorrar en el precio del seguro, la aseguradora lo puede multiplicar por mil deduciéndolo de las indemnizaciones.
¿Cuándo has rellenado un cuestionario del seguro, has sabido siempre qué contestar?
Imagen gentileza de Pixabay





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